AUTISMO

Michael Laloux en consulta con una niña autista

Según la OMS: Los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo de afecciones diversas. Se caracterizan por algún grado de dificultad en la interacción social y la comunicación. Otras características que presentan son patrones atípicos de actividad y comportamiento; por ejemplo, dificultad para pasar de una actividad a otra, gran atención a los detalles y reacciones poco habituales a las sensaciones.
Acompaña a la persona a lo largo de su vida y afecta, fundamentalmente, a dos áreas del funcionamiento personal: la comunicación e interacción social, y la flexibilidad del comportamiento y del pensamiento.

En nuestro modelo terapéutico para el autismo resulta de capital importancia informar cuanto antes de sus causas a los tutores o cuidadores de alguien con TEA (Trastorno de Espectro Autista), para apoyarle en su evolución. Causas naturales que poco o nada tienen que ver con configuraciones anómalas del sistema nervioso central, factores ambientales como las infecciones virales y contaminantes del aire, o factores genéticos. Nada más lejos. El autismo, como el resto de patologías, tiene su conflicto biológico. En este caso es el resultado de dos conflictos que se mantienen activos en ambos hemisferios cerebrales, lo que conforma una constelación en el encéfalo: la constelación autística.

La constelación autística se configura a partir de un conflicto de susto – pánico con la diana en el relé de la laringe, en el hemisferio izquierdo, y otro conflicto de enfado – enojo territorial, que afecta al relé de las vías biliares, conductos pancreáticos y la curvatura menor del estómago, situado en el hemisferio derecho.
Nota: el género, la lateralidad, el estado hormonal y conflictos previos pueden determinar que la constelación se construya en espejo, es decir, que un conflicto de susto – pánico se viva como uno de miedo territorial involucrando al relé de bronquios. De manera homónima sucede con el de enfado dentro del territorio, que se va a experimentar como un conflicto de identidad en el hemisferio contrario.
Este complejo escenario se simplifica con la escucha craneal que, ante las dudas, define claramente la regla de la balanza y qué relé acumula mayor masa de conflicto, precisamente el que antes hay que degradar (BRT® + CRT).

La exploración y tratamiento del paciente con TEA, la completamos con una revisión por aparatos y sistemas, con Osteopatía Integral (Estructural, Visceral y Craneal), y a nivel celular armonizamos las secuencias genéticas involucradas en cada paciente con el método DHI® para conseguir resultados satisfactorios y duraderos.

Como complemento, para acelerar los procesos de recuperación de los afectados por TEA, recomendamos asimismo tratar a los progenitores o a sus tutores, ya que suelen estar implicados directa o indirectamente en los conflictos biológicos desencadenantes.